sábado, 19 de marzo de 2016

La educación la hacemos entre todos

EL PROPÓSITO DE LA EDUCACIÓN
¿Sabe usted lo que significa aprender? Cuando uno está realmente aprendiendo, aprende a lo largo de toda su vida, y no hay un maestro especial del cual aprender. Entonces todo es enseñanza para uno -una hoja muerta, un pájaro en vuelo, un perfume, una lágrima, el rico y el pobre, la sonrisa de una mujer, la arrogancia de un hombre-. Uno aprende de todas las cosas; por lo tanto, no hay guía alguna, ni filósofo, ni gurú. La vida misma es nuestro maestro, y nos hallamos en un estado de constante aprender. Krishnamurti

Estamos aún más lejos que antes de lo que propone Krishnamurti, pues la caída de las imposiciones morales que regían a la sociedad no fueron reemplazadas por ningún consenso, dejando un vacío que nuestra inmadura sociedad no puede llenar.
Podemos hablar horas, días acerca de la iluminación pero la realidad es totalmente otra: la inmensa mayoría vive peor que antes y reproduce modelos previos al anterior imperante: donde no asoma la ley rige el sálvese quien pueda. Pertenecemos a una sociedad que aún es hija del rigor, porque fue (mal)educada de esa manera, y las próximas generaciones ni siquiera responderán al rigor pues no reconocen límites.
 
El punto clave que omite la frase es cómo aprender. Ahí no estoy de acuerdo para nada, nadie nace sabiendo sino que tiene que aprender y para ello es condición necesaria la predisposición al aprendizaje. Si bien la curiosidad nos es innata, no basta para que haya aprendizaje. Para aprender tengo que salir de lo conocido, esa zona tan confortable, y atreverme a recorrer caminos nuevos. Y esos caminos no me serán tan agradables como los conocidos, así que tengo que superar esa incomodidad para lograrlo. En la práctica, no estamos dispuestos a ceder al respecto, tenemos una tendencia hacia la comodidad, así que debemos aprenderlo de alguien. 
En una sociedad organizada como la que vivimos, donde una persona debe concurrir desde temprana edad a establecimientos educativos, no tiene sentido dejar librado al azar un aspecto tan importante como el de la predisposición. Sin embargo, en las antípodas, se le carga al maestro la imposible tarea de lograr la "buena predisposición" al aprendizaje, algo totalmente ridículo sostenido incluso por pedagogos que se supone son los que más entienden del tema. Por otra parte, en la práctica nada sucede si los responsables de esa criatura no colaboran o incluso dificultan la tarea, por no hablar de el grado de violencia que infrigen a los mismos. Por eso hablo de una situación aun peor a la anterior, pues nos encontramos con muchos casos de violencia familiar, con niños en las peores condiciones y una sociedad injusta que mira para otro lado y se lava las manos.
Creo que es hora que tomemos conciencia de lo que sucede, asumamos la realidad y hagamos lo que corresponda como sociedad, creando las leyes que hagan falta, haciéndolas cumplir y colaborando con las tareas. ENTRE TODOS.