martes, 8 de diciembre de 2015

A mis colegas y a los trabajadores en general

Veo como siempre la misma confusión burguesa de siempre. Les han lavado el cerebro muy bien, pues defienden a los candidatos del sistema, llámese Macri, Scioli, Massa (que como perdió no lo nombran, como si esto fuera un juego) cuando ninguno defiende nuestros intereses como trabajadores. Leo mucha bronca y dolor por otro engaño más, pero como siempre, el debilitado escupe para abajo y se desquita, nunca muerde la mano del amo. Por eso buscan excusas rebuscadas para pegarle a la izquierda, porque no se bancan reconocerse como trabajadores, quieren ser clase media, ese invento capitalista para promover el consumismo y la insatisfacción, la ilusión de la movilidad social. La izquierda votó con dignidad, votamos con dignidad, una palabra que no veo reflejada en actos hace rato, viendo cómo todos venden sus sueños tras un "mal menor" que para unoses Macri y para otros era Scioli. La mediocridad es tal que no se dan cuenta cómo traccionaron hacia la derecha en estos últimos años llevándonos a este punto de tener dos candidatos impresentables, fieles representantes de la oligarquía, nacional o transnacional (uno más ligados al nuevo orden mundial, otro al BRICS, ambos ultracapitalistas) y terminaron haciéndole campaña a quien nos va a sumir en otro ajuste, tarifazo y represión. No se dan cuenta que estos partidos están para frenar la movilización, evitar el estallido social, mediar con los más perjudicados, los trabajadores, para que siempre terminemos pagando las crisis de los capitalistas mientras ellos siguen haciendo sus negocios. El peronismo fue lo mejor que le pudo ocurrir, aunque la oligarquía argentina tradicional es tan asquerosamente conservadora que ni siquiera se aviva de eso, porque quiere todo para ellos. A ellos les viene bien un Macri, aunque no les beneficie tanto como los kirchneristas por simple repulsión, mientras los mercenarios de siempre, avivados, los apoyaron siempre para seguir con sus negociados, incluyendo las mafias y el narcotráfico. ¿Cúal es la propuesta del peronismo? un acuerdo de clases, para que el trabajador siga como está ganando lo mínimo necesario para tenerlo contento y los capitalistas sigan haciendo su negocio. Es una ilusión, una gran mentira, es ignorar el funcionamiento del capitalismo, que es uno solo, globalizado y que actúa fagocitando, como un gran gusano insaciable, con su objetivo de maximizar ganancias, es la nueva versión de la guerra ahora trasladada a las finanzas, aunque la mayoría lo ignore es un ciclo en continuo funcionamiento y ya se llevó puesto a Europa y a los EEUU, me refiero al pueblo trabajador y a la supuesta clase media, hoy pierden sus bienes para seguir alimentando la voracidad capitalista. Pasa en las fábricas recuperadas, los trabajadores recién ahí toman conciencia de cómo funciona el sistema cuando toman el control y descubren cómo los capitalistas se llevan la mayoría de lo que se produce mientras ellos le pusieron años el lomo.
Afortunadamente, cada vez son más los que despiertan a esta realidad, ahora no tienen excusas como el cuco del comunismo, pero hay una gran barrera cultural, una barrera que impusieron desde el primer golpe militar de 1930, son ya 85 años de negar a la izquierda, de ignorarla, a pesar que fueron anarquistas, socialistas y comunistas los que crearon los sindicatos y dieron su vida a defender hoy conquistas laborales que vemos perder a manos de quienes dicen defendernos, las ocho horas laborales, las vacaciones pagas y el aguinaldo, todas reivindicaciones de la izquierda que un gobierno oportunista brindó para ganarse a las masas. Es la historia de nuestra clase trabajadora, ir atrás del que le da un beneficio sin mirar quién es realmente, sin traccionar políticamente para lograr mayores reivindicaciones, la entrega del poder en el salvador, el líder que los va a sacar de la mala, el tema de no hacernos cargo de la lucha y depositar en otro todo el trabajo, el esfuerzo. Los trabajadores debemos defendernos nosotros mismos, SIN INTERMEDIARIOS, ya vemos los sindicalistas peronistas la mala vida quellevan a nuestra costa, ni siquiera son trabajadores, lo mismo pasa con los políticos. Necesitamos tomar conciencia que solamente los trabajadores podrán representar nuestros intereses. Sin embargo, los expulsamos de los gremios para seguir enquistados en el poder, como pasa con Vilca en el SEOM de Jujuy, un auténtico trabajdor y militante expulsado nada menos que por el perro Santillán, volviendo realidad la letra de Sr. Cobranza de Las Manos de Filipi.
Legisladores del FPV que votaron leyes contrarias a los trabajadores propuestas por el PRO en CABA, en Córdoba, ¿a esos representantes queremos? si eso no les alcanza les recuerdo que es el mismísimo kirchnerismo que se asoció a Monsanto, a Chevron y que promueve la megaminería a cielo abierto, prohibida en los países de origen de las mineras por las consecuencias desastrozas que ocasionan, al igual que pasa con el fracking o con los transgénicos y agroquímicos. Esto es gravísimo, la contaminación y el daño generado alcanzó una dimensión histórica, es inadmisible que como pueblo sigamos mirando para otro lado mientras nos envenenan, ¡amor propio! Digo, empecemos por casa, valorando la vida y vamos a ver la conexión enseguida con el capitalismo, toda esta destrucción suicida sólo tiene una explicación: DINERO. Cualquier versión capitalista, como acabamos de probar, nos conduce a la destrucción, más lento o más rápido. Por eso necesitamos luchar por cambiar de verdad, cambiar este sistema mundial. Ahora se lleva a cabo la cumbre climática, es vergonzosa la hipocresía de los gobiernos para no comprometerse con políticas ciertas, eso demuestra que sin nuestra lucha ellos nos van a conducir a la perdición, siempre nos van a llevar a estar peor.
Una nueva hora comienza en latinoamérica, donde las máscaras se retiran y nos muestran su peor cara, la verdadera, no la que te bombardea constantemente con anuncios, publicidades, promociones y marketing. Una nueva hora donde las personas, no la gente, comenzamos a despertar del dulce letargo conformista que nos ofrecía el veranito capitalista, un viento de cola que nos lleva, como un remolino, dando vueltas y vueltas hacia el fondo con espejitos y globitos de colores -ayer celestes, naranjas, hoy amarillos, quizás mañana verdes o rosas- para salirnos de este bote suicida, braceando hacia fuera de este desenfreno destructivo, tras una vida más sana, más consciente, más libre, más responsable, más comprometida con la vida misma, más simple, más feliz.