lunes, 26 de octubre de 2015

El autoengaño de hacerse el tuerto

Encontré esta publicación en Facebook que muestra cómo engañarnos viendo solamente lo que nos conviene:

No me olvido de los clubes del trueque donde las madres de mis amigos iban a canjear manualidades por ropa y comida para la semana.
No me olvido de mis viejos comprando bolsas de granos de soja para hacer kilos de milanesas porque era lo más barato para comer.
No me olvido de cuando en una semana entraron cinco veces a casa a robarnos, una vez a punta de pistolas y nos tuvieron tres horas abajo de una mesa mientras cargaban todo en nuestro auto y se iban con amenazas de volver.
No me olvido de las Universidades aranceladas y de las escuelas cayéndose a pedazos.
No me olvido de la salud pública desmantelada.
No me olvido de las miles de personas que se iban "orgullosas" a lavar vasos a los bares de España.
No me olvido de los científicos yéndose a Europa o a Estados Unidos.
No me olvido de YPF, Aerolíneas Argentinas y las telecomunicaciones en manos de perversos empresarios españoles.
No me olvido de las AFJP choreándose las jubilaciones de nuestros viejos.
No me olvido del PAMI exprimido ni del suicidio del Dr. René Favaloro.
No me olvido de los trenes oxidándose en las estaciones de pueblos abandonados.
No me olvido de la Lockheed Martin pisando con las botas ensangrentadas la tumba del Brigadier San Martín.
No me olvido de las orgías de pizza con champán y los paseos de M*nem en la Ferrari Testarossa.
No me olvido de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final.
No me olvido de Cavallo y López Murphy ajustando y recortando sueldos.
No me olvido de Macri diciendo "cada uno debe cobrar lo mínimo que le corresponde por lo que hace".
No me olvido de los atentados a la Embajada de Israel, a la AMIA ni de la voladura de la fábrica militar de Río Tercero.
No me olvido del soldado Carrasco.
No me olvido de las miles de fábricas e industrias cerrando y expulsando a sus laburantes.
No me olvido del "Chancho" Mestre ordenando la represión en las provincias.
No me olvido de los muertos de diciembre del 2001 ni de las Madres pisoteadas por los caballos de la policía montada.
No me olvido de los saqueos ni de los camiones de ganado asaltados en las circunvalaciones.
No me olvido de los ahorros de nuestros padres desapareciendo en las bóvedas de los bancos.
No me olvido de De la Rúa huyendo cobardemente en helicóptero.
No me olvido de que en una semana tuvimos cinco presidentes.
No me olvido de Pocho Lepratti ni de Darío y Maxi.
No me olvido de los piquetes en Neuquén y Tartagal.
No me olvido de los campos rematados por chauchas.
No me olvido de la desesperación ni del odio hacia la clase dirigente.
No me olvido del abandono que sufrieron nuestros héroes de Malvinas.
No me olvido de la deuda externa, del default, del "riesgo país" ni de las presiones del FMI.

Volvamos a proponernos la continuidad de un sueño.
No "cambiemos" a lo mismo.
Esta es mi respuesta:

Sin embargo te "olvidás" de la megaminería escandalosa que cumplió los vaticionios y contaminó el rio.
También te "olvidás" de la transa con Monsanto para que nos siga fumigando, para promover la deforestación de bosque nativo para sembrar soja transgénica.
Te "olvidás" que después de festejar la nacionalización de YPF la entregaste servida a Chevron y encima promoviste el fracking sin importarte las consecuencias para la vida.
Te jactás por defender los derechos humanos y sin embargo reprimís sin pudor a manifestantes y asambleístas que luchan por su derecho humano más básico, el de la vida. Peor aún, te "olvidás" que hace unos días murió uno tras una feroz golpiza.
Te "olvidás" de tu complicidad en la muerte de Mariano Ferreyra, de los dichos de Aníbal Fernández justificando lo injustificable.
Te golpeás el pecho por los desaparecidos en la dictadura y sin embargo mantenés intacto el aparato represor policial de aquella época, que se dió el lujo de desaparecer a Julio López en plena democracia.
Te "olvidás" del pago de la deuda externa actual por sobre las necesidades acuciantes sin resolver.
Te "olvidás" de tus transas con la burocracia sindical, de Moyano como el primer kirchnerista y de tu combate a toda expresión disidente.
Te "olvidás" de tu oposición a la toma de fábricas por parte de los trabajadores, de tu apoyo a las patronales.
Te "olvidás" del uso indiscriminado de pauta oficial como propaganda política partidaria, que luego de sancionar la ley de medios no propiciaste la diversidad de voces sino que favoreciste a capitalistas adictos, para cambiar una "corpo" por otra afín a tus intereses.
Te "olvidás" de tocar a las compañías telefónicas, pese al negocio multimillonario que hacen a expensa de todos los argentinos.
Te "olvidás" que defendés la aplicación masiva de impuestos a los trabajadores asalariados, sea a través de IVA, Ingresos Brutos e incluso el más perverso y vil, el impuesto a las Ganancias. Como si un sueldo fuera una ganancia.
Te "olvidás" de los pueblos originarios desalojados, pisoteados en sus derechos, reprimidos, a los que nunca quisieron recibir, ignorándolos y mostrando así su verdadera cara.
Te "olvidás" que tras recuperar la plata de los jubilados en manos de las AFJP no cesaste de meterle mano, usando como tu caja chica el dinero de los jubilados.
Te "olvidás" que a los jubilados que decís defender dándoles dos aumentos por año según el INDEC, el cual en la práctica no cubre la inflación real, les negaste el 82 % móvil, justamente para seguir usando esa plata para bancar tu campaña.
Te "olvidás" la manipulación sistemática y criminal del INDEC, acallando las voces que se levantaban para confirmar lo que todos sabemos por vivirlo a diario: lo irreal de las cifras publicadas.
Te "olvidás" que tus famosos acuerdos de precios simplemente eran una licencia para aumentar a las grandes empresas que manejan los precios, perjudicando siempre a los pequeños productores y a los consumidores.
Te "olvidás" que sos el principal promotor de una educación para el sistema capitalista y no para la formación de sujetos pensantes. También te "olvidás" que promoves el arancelamiento a partir de los posgrados pagos y los acuerdos con empresas, con su punto más alto de sometimiento expresado en el acuerdo con Monsanto por la ley de semillas.
Te "olvidás" de los caudillos delincuentes como Insfrán, Alperovich, entreguistas, represores y asesinos como Urtubey, Gioja o Capitanich, este último incluso fue jefe de gabinete.
Te "olvidás" de tus críticas al cardenal Bergoglio, de un tímido apoyo a la despenalización del aborto y los derechos de la mujer y de tu giro cuando asumió como papa, compartiendo desde entonces la misma agenda contra los derechos de la mujer.
Te "olvidás" de la salud pública entregada al negocio de las clínicas privadas y las prepagas, y de los hospitales inaugurados con áreas que nunca habilitaron, sectores que se caen a pedazos.
Te estás olvidando de la propuesta de tu candidato de inundarnos de policías sin tocar la estructura mafiosa narco, responsable de la oleada de crímenes que pretenden combatir.
Con tanto olvido, es fácil entender cómo llegamos hasta aquí.